01.16.08

Vacaciones

Publicado en Claviceps purpurea a 11:28 am por alansar

En un principio fueron pequeños detalles, un lunar que no recordaba tener, vello creciendo en su pecho lampiño; el médico dijo que el lunar no era cosa de preocuparse y pues bueno… pelo en pecho, un toque más de virilidad no sobraba. Fue entonces cuando pudo tener sus vacaciones soñadas, tomar el sol en esas playas paradisíacas, mujeres color canela de cuerpos excepcionales a su alrededor y él enseñando sus ahora pilosos pectorales; la primera noche perdió su carné de identidad, algo molesto pero nada para preocuparse; al fin y al cabo su recién estrenada fama le permitía viajar sin muchas solicitudes de identificación. El segundo día estaba listo para salir y notó que no podía ponerse su anillo (ese al que medio en serio, medio en broma adjudicaba parte de su buena suerte), entonces vio que sus dedos eran diferentes, más regordetes, mas cortos y sus uñas tan pulcramente cuidadas 2 veces a la semana en el salón de belleza a 2 calles de su departamento, ahora estaban comidas, engrosadas y amarillentas… poco sanas, en ese momento decidió adelantar el regreso, lo que sea que le estuviera sucediendo seria más llevadero rodeado de los suyos, reservo por Internet el vuelo para la mañana siguiente y llamó a su mejor amigo para que fuera a recogerlo, fue entonces cuando de su garganta salió una voz ronca, profunda, agotada, nada parecida a su voz de barítono que tanto le gustaba a sus amigas; tuvo que inventar un resfriado muy fuerte como causa del apresurado regreso y contener el pánico creciente que se apoderaba de él para que su amigo le creyera… al mediodía siguiente estaría en casa; se levantó y fue a lavarse la cara para encontrarse con el espanto que le mostró el espejo, no quedaban mayores rasgos de su rostro tan perfecto, sus mejillas colgaban, su mentón otrora firme era apenas una pequeña protuberancia, su piel amarillenta y apergaminada no tenia nada que ver con la blanca y sonrosada tez de hace unas horas… todo le daba vueltas, sintió la angustia como una masa que explotaba dentro de su vientre, luego vino una arcada que difícilmente pudo contener, para ser cambiada por asfixia, una opresión en el pecho lo hizo toser, tosió como nunca lo había hecho y entre las brumas que cubrían sus ojos creyó haber escupido algo como sangre… no supo que hacer, no supo donde ir, salió corriendo de su habitación, huyendo de esa pesadilla, de ese imposible cada vez más cierto y terrible, mientras sus nuevas y escuálidas piernas clamaban por descanso… entonces vino la oscuridad.
Al día siguiente, fue recibido por su amigo, “que pena que hayas regresado tan pronto por un falso resfriado, mira que ya recuperaste la voz; por cierto, llamaron del hotel, la policía encontró tus tarjetas en un pobre diablo que murió sin haber intentando usarlas, también encontraron tu anillo, ese de la buena suerte, tampoco pudo ponérselo en sus manos regordetas”.

Dejar un comentario